Agencias
Barcelona, España, 8 diciembre 2018.-Messi, Messi, Messi.. Leo Messi fue un telonero de excepción de la gran fiesta argentina que será el domingo el Santiago Bernabéu con el River-Boca y se cascó un soberbio partido en el derbi catalán que hace más líder al Barcelona.
Rubi sorprendió sacando un once más de contención que otra cosa, pero su estrategia nada pudo hacer ante el juego del 10 azulgrana en la sensacional primera parte que realizó.
Todo empezó en el minuto 16 cuando Duarte hizo una falta sobre Messi en esa zona donde no deben hacerse cuando te mides al Barcelona. Hemos visto infinidad de goles de libre directo de Messi, pero este pasará a su top-ten de los mejores ya que pese a que Diego López roza el balón es un lanzamiento sencillamente imparable. No necesita ni distancia, ni fuerza en el disparo sólo destreza para colocar el balón ahí donde nadie puede llegar.
El gol dejó mudo un RCDE Stadium que sólo pudo aplaudir en el minuto 21 del homenaje al recordado Dani Jarque y en el 94 para darles ánimos tras la goleada. El resto del primer tiempo fue un recital de Messi, quinto clasificado en el reciente Balón de Oro. El argentino dio el segundo gol en bandeja a Dembélé sólo 10 minutos después tras una jugada de esas en las que no hay forma de quitarle el balón, ni siquiera después de que se cayera al suelo tras un intento de patada de Duarte. Se levantó siguió la jugada y dio un pase de lujo al francés, que no perdonó ante Diego López.
Al descanso los blanquiazules ya perdían por un contundente 3-0 y en la reanudación no pudieron sobreponerse. De hecho, fueron varios los aficionados pericos que abandonaron su asiento. El resultado, además del fuerte varapalo, supone la cuarta derrota seguida de los locales en LaLiga, confirmando su peor dinámica del curso.
La maquinaria ofensiva del Barsa, pese a no tener oportunidades diáfanas, empujaba a los blanquiazules a la línea de fondo. Su presión dificultaba mucho a los de Rubi salir con el balón controlado. Al final, llegó el premio. Una falta desde 20 metros que Messi mandó pegada al palo izquierdo para firmar el 1-0 en el minuto 18.
Poco después, Luis Suárez intentó aprovecharse de los instantes de conmoción del Espanyol, pero Diego López atajó su disparo a bocajarro. Los locales se recuperaron pronto y Víctor Sánchez remató de cabeza un centro de Javi López, aunque sin acierto. Les faltaba toda la puntería que le sobraba al Barsa.
En el minuto 26, los de Valverde abrieron brecha con un latigazo cruzado de Dembélé. El francés definió con gran precisión una vistosa jugada de Messi a la contra, que lo hizo todo bien, pero prefirió pasar el balón a su compañero. El 2-0 supuso un mazazo duro para los blanquiazules.
El Espanyol se fue a los vestuarios hundido, pero se levantó en la reanudación. Sin embargo, Messi se encargó de frenar esta actitud de cuajo.
El argentino dijo basta y endosó el 4-0 al fusilar otra falta directa en el minuto 65. Algunos aficionados pericos ya no aguantaron ni un segundo más la actuación estelar del ’10’ blaugrana abandonaron su estadio antes de tiempo.
Los derechos de inclusión, el gran tema de las elecciones del 2021: IEPC
Parlamento Juvenil 2019, espacio para el análisis y participación democrática
Candidato del PRI al Gobierno de Zacatecas y su esposa ocultan compra de residencias en Miami