
Agencias / MonitorSur, CIUDAD DE MÉXICO .- Han pasado casi veinticuatro años desde la primera emisión de La banda del patio, la recordada serie de animación que narraba las aventuras de un grupo de estudiantes durante la hora del recreo. Y aunque aparentemente las peripecias de T.J., Spinelli, Vince, Gretchen, Mickey y Gus nos resultaban de lo más inocentes a finales de los noventa, lo cierto es que vista con los ojos adultos de ahora consigue no dejarnos indiferentes al abordar temas que tiempo atrás casi ni se cuestionaban en la sociedad, como el acoso escolar o la rebelión contra los gobiernos totalitarios represivos.
Es decir, aunque esta producción disponible en el catálogo de Disney+ cuenta con un humor mucho más blanco y, sobre todo, una misión diferente, detrás de los capítulos se esconden potentes mensajes que se podrían equipar a los agregados en Futurama o Los Simpson.
Cualquier millennial que se precie ha crecido con las aventuras de T.J. y sus amigos, alumnos de primaria en una escuela estadounidense situada en la calle tercera. La banda del patio, serie de animación creada por Paul Germain y Joe Ansolabehere (conocidos, sobre todo, por su trabajo en Los Rugrats) se estrenó el 13 de septiembre de 1997 como parte del bloque One Saturday Morning de ABC -cadena de televisión comprada por Walt Disney en 1995-. Aquí en España esta icónica ficción integraba la programación de Club Disney en Telecinco y se convirtió en un éxito inmediato logrando gran popularidad entre el público infantil y adolescente. Los episodios dejaron un enorme legado hasta el punto de que, con el paso del tiempo, ha adquirido también repercusión entre los adultos más nostálgicos que ahora descubrimos los mensajes sociales que moraban en sus escenas.
La banda del patio cuenta en total con 127 capítulos, de aproximadamente 15 minutos de duración, plagados de referencias cinematográficas (por ejemplo, en La noche de los padres se homenajea el largometraje Superagente 86 y en Días de lluvia Disney incorporó a uno de los personajes más emblemáticos de la compañía, Pluto, sobre su caseta a la deriva debido a una riada).
El fenómeno de La banda del patio fue tal que la serie favoreció la producción de tres cintas. Así, en 2001 debutó La banda del patio: La película (dirigida por Chuck Sheetz que es el director que más capítulos realizó de la ficción) y también se lanzó un especial de Navidad titulado La banda del patio: milagro en la 3ª calle. Asimismo en 2003 se estrenaron La banda del patio: Ya están en 5º y La banda del patio: vuelve a la guardería. De igual manera en agosto de 2019 esta mítica historia regresó a la pantalla gracias a un remake en forma de live action que nos permitió disfrutar de los personajes en carne y hueso una vez que han terminado el colegio y pasan al instituto. Un proyecto realizado por los directores Jerome Yoo y Kat Donguines que acreditaba cómo, de un tiempo a esta parte, el cine está viviendo una etapa donde reina la nostalgia.
La banda del patio nos invitaba a seguir la vida diaria de seis estudiantes de cuarto curso mostrando cómo los alumnos mantenían su propia jerarquía social en el recreo con su propio gobierno, un sistema de clases y leyes no escritas. Una ficción que, por cierto, tomó como referencia varias series de comedia de los años setenta como Taxi. “Éramos grandes admiradores de esas comedias de los setenta, y Taxi era un programa que realmente amamos”, reconoció Joe Ansolabehere a Entertainment Weekly en 2016.
Si analizamos este título con mayor profundidad descubriremos que La banda del patio guarda una crítica oculta, siendo una historia que se entiende mejor y se disfruta más a medida que hemos ido creciendo. Básicamente porque de críos apenas fuimos conscientes de la cantidad de guiños sociales, la fuerte carga feminista y antirracista que alberga la trama. Y, sobre todo, ahora podemos reconocer lo adelantada que era a su tiempo, ya que para empezar incluía a un protagonista de raza negra y también a personajes femeninos potentes como Spinelli que se alejaban de los roles y estereotipos de este tipo de producciones (nos enseñó que una chica podía ser fuerte y defenderse sola de los abusones del colegio).
El último episodio de La banda del patio se emitió el 5 de noviembre de 2001 y, si bien ha llovido mucho desde entonces, la historia ha envejecido muy bien. Esta serie de animación, que cinco años después de su desenlace juntó a los protagonistas mediante un crossover en la serie Lilo & Stitch, estaba liderada por un grupo de estudiantes de distintas personalidades que habitualmente se rebelaban contra las normas e injusticias. Una pandilla que pretendía ser una pequeña representación de la diversidad social y cultural de los Estados Unidos.
Entre estos personajes, cuyas voces fueron interpretadas por niños de verdad para aportar mayor realismo a la serie, principalmente sobresalía T.J., el líder del grupo, que tenía muy claro su concepto de la verdadera amistad basada en el respeto a pesar de las diferencias. Le acompañaban la citada Spinelli, una chica que odiaba parecer afeminada y que siempre estaba dispuesta a defender a cualquier compañero indefenso. También Vince, el deportista, y Gretchen, la inteligente que solo quería contribuir a convertir el mundo en un lugar mejor y que, por cierto, está inspirada en la mujer del creador Paul Germain. De igual manera tenemos a Mickey, el chico pacífico amante de la poesía, y a Gus como el más tímido e inseguro.
Aparte de mi reflexión personal basada en el recuerdo, lo que quiero destacar es que La banda del patio es mucho más que una serie orientada al público infantil. Yo recordaba cada episodio como una aventura en el recreo, sin embargo, es una historia que tiene mucho más fondo, que estaba escrita de manera muy inteligente y, a menudo, abordaba cuestiones políticas y ahondaba en la moral humana.
Primeramente, y aunque La banda del patio no pretendía moralizar, se concebía como un instrumento contra el bullying para concienciar tanto a los padres como a los más pequeños de la casa y, de esta manera, evitar futuros casos de acoso escolar. Dicho de otro modo, los creadores intentaban mostrar cómo era la vida de los niños especialmente a la hora del recreo con el afán de frenar los casos de abuso que, desgraciadamente, a día de hoy siguen sufriendo muchos menores cuando acuden a clase.
Y es en este contexto donde la serie demuestra ser adelantada para su época ya que no solo abordó el bullying, sino que también nos regala un alegato en favor de una juventud rebelde cuando el grupo protagonista se rebelaba contra las leyes del rey Morti, impuestas por el simple hecho de ser antiguas. “Las reglas deben estar basadas en el sentido común”, espetaba Gretchen a la par que Vince añadía “y no son buenas solo porque estén escritas en un libro antiguo”. Asimismo T.J. agregaba que “si una regla no tiene sentido los chicos han de luchar contra ella o morir jugando”. Sencillamente soberbio.
Pero La banda del patio fue más allá criticando a los gobiernos totalitarios represivos. El ejemplo más claro se encuentra cuando la Srta. Alordayne Grotkey, una profesora de raza negra y pacifista, les dice a los alumnos en uno de los episodios: “Ya sabéis que me gusta que os expreséis pero, chicos, esto no da buen karma. Esta clase de sátira es mejor utilizarla contra, digamos, un gobierno totalitario represivo. ¿Sabéis? Yo también fui niña y recuerdo cómo era. El mundo puede ser un lugar muy cruel cuando la gente se trata mal sin motivo. Pero no tiene por qué ser así. Si nos tenemos un poco de consideración, un poco de simpatía en el patio, amabilidad en el comedor, se trata de un gran paso hacia la construcción de un mundo mejor”.
Lo más curioso es que no se trataba de la primera vez que este personaje pretendía que los alumnos se replanteasen lo existente, o sea, que no creyesen a pies juntillas todo aquello que leyeran. Aunque es muy probable que para ti también pasara desapercibido este diálogo cuando viste la serie por primera vez, lo cierto es que el mensaje estaba ahí, delante de nuestras narices, cuando la Srta. Alordayne Grotkey, mientras camina por la clase repartiendo unos libros, expresaba: «Chicos, no os creáis este libro de historia al pie de la letra ya que solo recoge lo relacionado con los varones blancos y occidentales». Es decir, en menos de 10 segundos lanzaba una crítica al sesgo informativo de los libros de historia y a la verdad según el privilegio blanco.
Los propios creadores eran conscientes de que la Srta. Alordayne Grotkey resultaba un personaje muy adelantado a su tiempo, un desarrollo y matices que se entienden como respuesta a su particular forma de pensar. “La otra cosa que sucedió es que somos liberales y estábamos trabajando en este lugar, Disney, que es un lugar extremadamente conservador. Si nos burláramos un poco de ella, podríamos decir lo que realmente pensamos. Sería una broma. Nos estábamos burlando de nosotros mismos de alguna manera, si eso tiene sentido”, comentó Joe Ansolabehere en la mencionada entrevista a Entertainment Weekly.
Esta mirada retrospectiva también me ha permitido descubrir que en otra de las escenas que pasó inadvertida por la gran mayoría del público, los protagonistas aparecen de mayores y Spinelli tiene barba, por lo que nos podríamos plantear ahora si en realidad es una alusión a la transexualidad. La teoría, desde luego, se recoge en Twitter ya que si echamos la vista atrás este personaje que siempre llevaba un gorro naranja en muchos capítulos les gritaba a sus amigos que no era una chica, pero pocos entendían su enfado. De hecho, además de ser reacia a meterse dentro del grupo de las Ashleys, una pandilla de chicas cursis que sólo hablaban de moda y de chicos, no le gustaba su primer nombre (Ashley) por ser femenino. Por eso esta niña a la que le encantaba ver la lucha libre con su padre siempre ha sido conocida por su apellido.
Además de dar pasos gigantescos en lo referente a la visibilidad del colectivo LGBT+, reflejando que muchas niñas no se sienten identificadas como una Ashley y que, en suma, rechazan frontalmente los roles de género asociados a las chicas, en La banda del patio también parece plantearse una defensa de la sanidad pública. Un asunto que, por otra parte, no es baladí ya que Estados Unidos es un país con un limitado servicio público.
Así, en un episodio titulado Lawson y su equipo, las Ashleys intentaban vender vacunas a un dólar debido a la llegada de la época de las gripes y, tras descubrir el percal, Mickey comentaba «las vacunas deberían ser gratis y todos lo sabemos. Hay que actuar».
En resumen, aunque superficialmente La banda del patio se vendía como una serie familiar, menos mal que el paso del tiempo pone cada cosa en su lugar porque nos encontramos ante una historia de culto repleta de lecciones de vida y que además guarda una crítica social pura y dura. Una ficción que traslada problemas del mundo real al patio de un colegio y que, por tanto, invita a que echemos un vistazo otra vez a sus episodios para revisar los mensajes reivindicativos que mandaba hace más de dos décadas.
Con información de la agencia ‘EFE’.
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