Satélites espía de la Guerra Fría revelan cientos de vestigios romanos desde el espacio

Agencias, Ciudad de México.- La Guerra Fría fue un periodo de tensión y confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que duró desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la caída del comunismo. Durante este tiempo, ambos bloques se disputaron la hegemonía mundial y se espiaron mutuamente con todo tipo de medios, incluidos los satélites espía. Estos satélites eran capaces de captar imágenes de alta resolución de cualquier punto del planeta, y se utilizaron para obtener información estratégica sobre el enemigo.
Sin embargo, estas imágenes no solo servían para fines militares, sino que también contenían información valiosa para otros campos, como la arqueología. Así lo ha demostrado un equipo de investigadores del Dartmouth College de Estados Unidos, que ha utilizado imágenes desclasificadas de satélites espía de la época de la Guerra Fría para descubrir cientos de vestigios romanos en Siria e Irak, que habían pasado desapercibidos hasta ahora.
Los investigadores se centraron en la región del Creciente Fértil, una zona de gran importancia histórica y cultural, que fue el escenario de la expansión del Imperio Romano hacia Oriente Próximo. Los romanos establecieron su presencia en esta región desde el siglo I a.C. hasta el siglo V d.C., y construyeron numerosas infraestructuras militares, civiles y religiosas, que reflejaban su poder y su cultura.
Sin embargo, el conocimiento sobre estas infraestructuras era limitado, debido a la dificultad de acceder al terreno y a la falta de estudios sistemáticos. El único trabajo de referencia era el del padre Antoine Poidebard, un arqueólogo y aviador francés, que realizó un reconocimiento aéreo de la región en la década de 1920, y documentó 116 fuertes romanos, que formaban una supuesta línea defensiva contra las invasiones árabes y persas.
Los investigadores del Dartmouth College decidieron reevaluar el trabajo de Poidebard, utilizando las imágenes desclasificadas de los satélites espía, que ofrecían una visión más completa y detallada del paisaje. Para ello, utilizaron un software especializado, que les permitió identificar las formas y las sombras de las estructuras antiguas, que se distinguían de las modernas.
El resultado fue sorprendente: los investigadores encontraron 396 vestigios romanos adicionales, que no habían sido registrados por Poidebard ni por ningún otro estudio posterior. Estos vestigios incluían fuertes, campamentos, carreteras, canales, puentes, templos y villas, que se distribuían por todo el territorio, sin seguir un patrón lineal. Los investigadores concluyeron que estos vestigios no tenían una función exclusivamente defensiva, sino que también servían para facilitar el comercio, la comunicación y la integración de las poblaciones locales.
El hallazgo de estos vestigios romanos desde el espacio supone una contribución importante para la arqueología y la historia, ya que amplía el conocimiento sobre la presencia del Imperio Romano en Oriente Próximo, y sobre su influencia en la cultura y la sociedad de la región. Además, el hallazgo demuestra el valor de las imágenes de los satélites espía, que pueden revelar secretos del pasado que permanecían ocultos a la vista humana.
Con información de: Notimerica
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